Carolina compitió entre 1996 y 2005, destacándose en los estilos espalda y mariposa. Por su parte, Luciana comenzó a nadar porque su madre consideraba fundamental que adquiriera esta habilidad, pero hoy ya es una realidad en el ámbito competitivo y construye su propia historia.
La natación no fue solo una etapa deportiva para Carolina, sino también un proceso lleno de aprendizajes para la vida que recuerda con mucho cariño. Eso es precisamente lo que intenta inculcarle a Luciana, al tiempo que valora el apoyo que recibe su hija por parte de la Liga de Natación de Antioquia.
Como nadadora, ha notado el gran cambio que ha tenido la organización y el nivel de las selecciones que ahora compiten a nivel internacional con estándares claros de World Aquatics. También destaca el apoyo que le dan a los nadadores de alto rendimiento, ya que en su época, pocos nadadores continuaban con su proceso deportivo por falta de apoyo financiero.
Para Carolina, lo más importante es el aprendizaje permanente, y por ello busca que Luciana entienda que el trabajo diario y el esfuerzo se recompensan con mejores marcas, convocatorias a la selección y todos esos "premios" intangibles que deja el deporte.